
En la vida existe la crencia generalizada y errónea de que: Decidir bien es lo mismo que acertar. A veces uno decide bien, pero circunstancias imprevisibles hacen que las cosas nos salgan mal. Creo que se puede decidir bien y no acertar. Todo esto en fútbol se multiplica por diez como mínimo, veo partidos en los que ganan equipos y selecciones en el que su seleccionador acertó de pleno y no encontró la victoria. La última prueba de lo que digo ha sido el partido de España frente a Chile, en donde los suramericanos fueron victimas de lo que manifiesto.
Podemos decir que la decisiones pueden ser correctas o incorrectas en función de como se decidió y que pueden ser favorables o desfavorables en función de los resultados, parece lo mismo pero no es así.
Lo más dolorososo de todo esto es que después de una derrota cargada de buenas decisiones y resultado desfavorable se juzga al seleccionador utilizando una información que no estaba disponible cuando se tomó la decisión. A toro pasado todos sabemos lo que hay que hacer y es muy fácil criticar las cosas una vez sabemos como han discurrido los acontecimientos. Pero el seleccionador tuvo que tomar decisiones con muchas incertidumbres sin resolver; es por esto que para juzgar la calidad de la decisión hay que ponerse en la situación en que estaba el máximo responsable cuando decidió.
Los dirigentes, aficionados y principalmente los periodistas suelen pensar que se ha decidido bien cuando el partido se gana o no se pierde y en caso contrario pensamos que se ha decidido mal. Este es un error frecuente que cometemos en fútbol cada día para desgracia de los técnicos.
Todos tienen que tener en cuenta y sobre todo aceptar que muchas cosas escapan a nuestro control y que ha veces nos salen mal las cosas por causas ajenas a nuestra responsabilidad, Si no fuese a si, España no hubiese perdido ante Suiza y del mismo modo no hubiese ganado a Chile.
Lo que ocurre lamentablemente y cada vez con más asiduidad en este deporte es que nos seduce buscar culpables y esto generalmente no ayuda a solucionar problemas, en definitiva, que nadie olvide y todos tengan presente que: Tomar buenas decisiones no significa muchas, muchísimas veces obtener resultados favorables.
Dice Marcelo Bielsa, el seleccionador de Chile y no le falta razón que: Cuando un equipo gana, se bendice hasta lo malo y cuando se pierde , se maldice hasta lo bueno.
Asi se encuentra la selección española después de su debut, instalada en una espiral de crítica aguardando su próximo partido para ahuyentar fantasmas del pasado o certificar lamentablemente que la derrota ante Suiza no fue casual.
Es curioso como una derrota hace tambalear las ilusiones, los criterios y los argumentos de la crítica mediática en general. Antes de jugar, España era temida, muchos la daban por imposible, inalcanzable, desde nuestro pais todo eran elogios y adulaciones. se presumía de estadística: Once partidos consecutivos ganando, 26 triunfos de los últimos 27 posibles, una sola derrota en 48 encuentros. España fascinaba y ganaba.
Los debates sobre Del Bosque son feroces, hasta el pasado seleccionador ayuda a alimentarlos haciendo un ejercicio de descortesia, uno más de los que nos tiene acostumbrados. Se habla tanto y tanto del sistema porque no hace falta hablar de fútbol, cualquiera puede hacerlo, solo consiste en mirar como estan dispuestos los jugadores en el campo,¡ vaya estupidez !. ¿ Como puede ser tan importante el sistema si han ganado y triunfado sistemas antagónicos?.
El fútbol ha cambiado mucho y cada vez es más dificil ganar, hasta a España le cuesta. Los terrenos de juego miden lo mismo, el balón es parecido, las reglas de juego similares pero lo que realmente ha cambiado es el lugar donde se discute y se disputa el balón, ese espacio está cada vez más poblado.
Dicho esto, creo que saber de fútbol no es saber de sistemas, es conocer e interpretar lo que sucede en el juego.
Ha quedado demostrado una vez más que en fútbol ningún proyecto no puede ir mas allá del próximo partido, de la próxima semana; porque siempre te espera un equipo o una selección que te hara tambalear los cimientos más profundos si te gana.

Finalizó nuestra liga y la selección española salió de maniobras ante rivales de mucho menor rango para preparar su mundial, digo su mundial; porque existe una espiral peligrosa, una corriente de opinión que genera la certeza equivocada de que si no gana este campeonato se difundirá en los medios la magnitud de un gran fracaso.
Pienso que nuestra selección es la mejor, pero el Campeonato Mundial no lo gana muchas veces el mejor, sino el que está mejor en el campeonato, que parece lo mismo, pero puedo asegurar que no lo es.
España se prepara, juega amistosos correctos experimentando el tipo de partidos que puede encontrarse en el Mundial, donde se espera que los rivales se cierren, caven trincheras y cedan la iniciativa.
Veo en la tele los rivales de España en estos amistosos preparatorios y todos tienen el mismo guión. Es como si el éxito del Inter en la Liga de Campeones hubiese tendido una sombra de influencia inevitable sobre el fútbol que hay que proponer ante nuestra selección. Se aplica el modelo Mourinho a rajatabla, parece el más sencillo de aplicar, el camino corto, el que exige menos trabajo con balón y ha quedado patentado como el antídoto para los que quieren seducir ofensivamente.
España sigue a lo suyo, ganando si o si, llenando los depósitos, cumplimentando una buena carga de trabajo, porque los rivales últimos sólo buscaban una derrota digna ante la favorita o una de las favoritas.
Lo que no debemos obviar es que nuestros mejores jugadores condicionan nuestro estilo, no el que desea nuestro seleccionador. Se ha comprobado que las alineaciones son decisivas para el sello y la forma de jugar. Creo y siempre creeré en la figura del entrenador como hombre que ayuda a vencer y Vicente del Bosque lo es como antes lo era Luis Aragonés y nuestra selección jugaba igual, porque el buen fútbol nace principalmente en la valía de los futbolistas, no en el cuerpo técnico; vaya, a mi me lo parece.
