Hay que grabarse en la mente que cada futbolista es diferente uno de otro, porque aparte de que su esencia se diferencia una de otra, todos tienen creencias limitantes, pero a su vez los egos en algunos jugadores son más fuertes y dominantes que en otros.

Además todos toman diferentes actitudes frente a los sucesos que se les presentan día a día y jornada tras jornada junto  con  sus estados anímicos que varían durante el día varias veces. Dicho esto, es sumamente difícil saber cómo actuará y reaccionará una persona vestida de futbolista, y que  lo haga de la manera que tú quisieras, ya es mucho  más  complicado.

Muchas veces los entrenadores actuamos como si nuestro jugadores fuesen mini  robots, es decir, buscamos programarlos para que hagan nuestra vida sencilla, sin obstáculos creyéndonos que  todo lo que hacemos y decimos tiene causa-efecto de manera instantánea, esperando que lo jugadores reaccionen y actúen como lo haría uno y  esto es una auténtica pérdida de tiempo y sobre todo de energía.

Como entrenadores, cualquier camino que emprendamos, nos enfrentaremos a miedos, dudas, inseguridades, etc… propias y de los demás que nos rodean, con lo cual debemos hacer frente a estos, primero defendiéndonos de sus ataques y luego dar un paso al frente para alejarlos de nuestro camino y del camino de nuestros jugadores que también los sufren y muchas veces en silencio porque no saben ahuyentarlos.

Una de las cosas más difíciles de conseguir los hombres de fútbol es esto vencer los propios miedos aparte de  ser intensos y constantes, ejecutar lo que  nos pide la conciencia, no descentrarnos, estar presente en cada momento sin perder el foco y no dejarnos  arrastrar por pensamientos negativos de futuro y lastres del pasado, cada uno tiene el suyo. Como también aprender y saber gestionar tus malos momentos, tus pensamientos negativos habituales, cualquiera tiene los suyos, emociones y ego.

Esta profesión de entrenador necesita intensidad y concentración propia y de los jugadores, si se quieren hacer bien las cosas, y da igual que se gane mucho dinero o no, porque las distracciones, la falta de intensidad y la relajación están presentes en todo momento, independientemente de los ingresos.

Como en todos los órdenes de la vida y el fútbol pertenece a esta, con el talento solamente no alcanza y sobretodo en estos tiempos en el que vivimos, donde cualquiera que se prepara y logra tener una mentalidad fuerte e intensa, marca la diferencia. Con esto quiero decir que si tienes talento para jugar al fútbol, deberás esforzarte igual, necesitarás ser intenso en los momentos que se requiera ésta actitud, tendrás que comprometerte y dedicar horas a superar tus propios límites, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana hay alguien que está preparándose minuciosamente  para ganarte.

El camino es largo, tiempos de decepciones y fortalecimientos son compañeros de viaje de un entrenador, desengaños, decepciones desalientos, vivir entre la frustración de muchos y de la incomprensión de casi todos cuando las cosas no salen. Cada partido es y será un comienzo aunque te sientas cansado, aunque no lleguen los resultados, aunque los detalles lastimen, aunque el frío queme y el miedo muerda, siempre hay que volver a empezar.