Estamos observando este final de temporada inusual en todas las competiciones futbolísticas y con sus nuevos formatos en las competiciones europeas y observamos resultados inexperados de grandes equipos, en especial en esta CHAMPIONS LEAGUE que nos toca vivir.

En fútbol aparte de lo puramente futbolístico existen una serie de elementos claves dentro de la vida interior de cada futbolista que pueden conducirnos al éxito o abocarnos al fracaso, esto no va solamente con lo que sepan hacer con sus pies y que esté debidamente demostrado. Todo el mundo conoce que el peor enemigo que uno tiene es su propia mente, pero no le dedicamos el tiempo que merece a pesar de que lo consideramos vital para nuestro duro camino en una competición.

Desde el inicio hasta el  final de ese camino estarás obligado a enfrentarte a miedos, dudas, inseguridades etc… con lo cual debemos hacer frente a estos defendiéndonos de sus ataques y luego dar un paso al frente para alejarlos de nuestro camino. Debemos aprender a defendernos del ego y darnos motivación, confianza, empujarnos a la acción en cuanto se nos presenten los miedos, las inseguridades y las dudas.

Siempre hay que dedicarle tiempo a la autoestima, la autoconfianza, la creatividad y el compromiso; no viene de serie en el “vehículo” que compramos para que nos traslade por la competición en forma de plantilla. Y esto va más allá de la actitud que adopto, las ganas que le pongo, la energía que trasmito y el esfuerzo al que me comprometo como jugador.

La autoestima y la confianza son básicas, si alguien desconfía o no confía en sus posibilidades ni en la opción de desarrollarlas, su camino estará lleno de vicisitudes en el recorrido. La suma de las dos nos llevará a la motivación, porque nada ni nadie se mueve sin motivación: es imposible imaginarse que se hace algo sin una razón. Cuanto más fuerte es el motivo, más enérgica y fuerte será la acción que provoca; cuanto más fuerte es la motivación, más energías se movilizan y cuanta más energía tenga, más fácil le resultará actuar. La autoestima es lo que permite a uno mismo a pesar de todo pensar: “yo creo en mi”, e inevitablemente este pensamiento nos convierte en poderosos.

Que nadie dude, que los futbolistas tienen la necesidad de creer en sí mismos para poder conseguir los objetivos y las metas propuestas. No hay problema en quererse mucho a sí mismo a partir de las habilidades y destrezas con las que cuenta cada uno. Creer en uno mismo no significa distorsionar la imagen que tengamos ante el espejo, sino superarla; no se trata de una nueva realidad, sino apreciarse sean las circunstancias que sean. La autoestima es lo que permite a uno mismo a pesar de todo pensar: “yo creo en mi”, e inevitablemente este pensamiento nos convierte en poderosos.

Para el final dejo la responsabilidad y el compromiso que se necesita en la larga travesía de avanzar en los meses y superar jornadas, algo que debemos adquirir con regularidad con nuestras acciones y nuestros actos. Ser un futbolista responsable no es más que un hombre competidor CONSTANTE y de VERDAD, porque adquiere el compromiso con uno mismo, no con los demás como se pregona asiduamente de cara a la galería, siempre  con sus acciones y comportamientos. Esta perspectiva es la que permite avanzar y transformar cualquier problema en una oportunidad, cualquier circunstancia en posibilidad, esa responsabilidad tiene que ver con lo que hacemos y en como lo hacemos, de este modo seremos siempre jugadores valiosos y actores principales de un modo o de otro en el funcionamiento de nuestro grupo.

Todo lo que no sea de esta guisa, será una moneda al aire, porque a veces o muchas veces con el talento no alcanza y sobre todo en estos tiempos que vivimos, donde cualquiera se prepara y si logra tener una mentalidad fuerte e intensa, marcará la diferencia donde lo más importante es confiar y creer de verdad.