La vida del entrenador está íntimamente la relacionada con la toma de decisiones diaria, nadie lo duda, por acción o por omisión aunque algunas personas entiendan que la omisión por momentos es más efectiva, algo con lo que yo no comulgo porque en la omisión el grupo que te rodea lo puede interpretar como indecisión y esta solo traerá más indecisión.

En todas las decisiones de la vida y mucho más en el fútbol casi siempre muchas de ellas tienen que ser instantáneas y no hay posibilidad de excesiva reflexión, va ligada la posibilidad de equivocarte, en definitiva del error, mucha gente tiene miedo a equivocarse y tienden a dejarse llevar y que el tiempo y las circunstancias decidan por ellos.

En el fútbol puede suceder que las decisiones incorrectas traigan buenos resultados, desde los fichajes, entrenamientos hasta en los partidos, el entorno futbolístico cree que decidir bien es lo mismo que acertar, atinar o sencillamente dar en el blanco, no siempre es así, a veces uno decide bien, pero las circunstancias imprevisibles del fútbol y de los futbolistas hacen que las cosas nos salgan mal, siempre se pudo y se podrá decidir bien y no acertar. Por decirlo de otra manera se puede decir que las decisiones de todo tipo que tome un entrenador pueden ser correctas o incorrectas en función de la información que se disponía en ese momento y que al final pueden ser favorables o desfavorables en función de los resultados.

Veo equipos, que lo hacen bien con resultados desfavorables y veo otros con decisiones incorrectas constantes y los resultados les favorecen. Los primeros no alcanzan lo que persiguen porque sus resultados son consecuencia de factores absolutamente imposibles de predecir  pero a la larga aunque en un tramo de liga no acierte, los resultados acabaran por llegar.

Los segundos, son equipos con suerte, si SUERTE, porque este es un deporte de azar entre otras cosas, con VAR y antes sin VAR no siempre ganan los mejores, tu puedes superar a tu rival en todas las estadísticas y perder 1-0 algo que no sucede en los demás deportes de equipo. Este es el caso más peligroso, el ganar y no saber porqué.  Los resultados favorables hacen pensar que se decidió bien,  por tanto, se confirma como adecuado el modo incorrecto de decidir, se va en mala dirección y la causa de los buenos resultados tuvo poco que ver con el camino correcto, porque el azar juega unas veces a favor y otras en tu contra.

La suerte, la buena y la mala, es el conjunto de factores impredecibles e incontrolables que intervienen en una situación y el futbol está plagado de ellos y no me refiero a los equipos con figuras mundiales que se enfrentan a otros de calidad muy inferior en donde ese azar se reduce a niveles insignificantes.

Después llegará el resultado obtenido y a toro pasado a veces todos sabemos lo que hay que hacer y es demasiado básico y sencillo criticar las cosas una vez conocemos como se han desarrollado los acontecimientos, se juzgan las decisiones utilizando información que el entrenador no disponía en el momento de tomar las decisiones. Uno puede lamentarse de que no decidió bien, cuando en realidad tomó la mejor decisión posible teniendo en cuenta la información que tenía en ese momento. Lamentablemente se suele pensar que se ha decidió bien cuando el asunto se ha resuelto y en caso contrario, si no se ha resuelto pensamos que se ha decidió mal. Este es un error frecuente y gravísimo en futbol que cometemos cuando tomamos decisiones, solo nos queda darnos cuenta que pretender que las cosas salgan como nosotros queremos es equivalente a querer controlar todas las variables que afectan a nuestro partido, como esto es imposible, si no lo tenemos en cuenta de antemano, nos llevaremos continuas decepciones. Tenemos que aceptar que muchas cosas se escapan a nuestro control y que a veces nos salen las cosas mal por causas ajenas a nuestra responsabilidad por mucha autocrítica continua y sucesiva que nos planteemos. Solo nos queda la experiencia vivida cuando no salen las cosas que perseguimos y si aprendemos de las decisiones tomadas cada vez se decidirá mejor, otra cosa será acertar.