Soy de los que cree que la estadística es una herramienta
imprescindible a tener en cuenta a la hora de evaluar el método. Pero sin
olvidar que en este deporte los números favorables en cuanto a parámetros
importantes , no verifican de manera absoluta el triunfo. Ayer sin ir más
lejos, La Real Sociedad domina el dato de la posesión de manera más o menos
holgada, unida más o menos a las aproximaciones al área y encaja seis goles en Mallorca que la dejan eliminada.

No me canso de repetir que el fútbol se decide en las áreas,
siempre en momentos de precisión. Es muy importante la frecuencia de las
llegadas que consigas y concedas, siempre serán indicadores de lo bien hecho o
de tus miserias. Pero esto no es baloncesto o balonmano en el que tu echas una
ojeada a la estadística y sin saber el resultado final, tu ya te puedes
imaginar quien venció.

He hecho esta pequeña introducción porque no me identifico
con lo que muchos piensan sobre números y cifras. Saber de fútbol no es conocer
una retahíla de datos. Confunden el saber con la información. Para saber hay
que estar informado, porque es más importante discernir que información es
valiosa y cual no.

Por poner un ejemplo: Messi el actual balón de oro lleva en
la liga doméstica 17 goles convertidos, pero solo uno fuera de casa. ¿ Que
concluimos a partir de este dato?. ¿ Quizas debido a  ello el Real Madrid le ha sacado 8 puntos en
16 jornadas al Barça que ha minimizado con la 17 en la victoria en el Bernabeu
dejando el guarismo en 5 de desventaja solamente?. ¿ Debido a la poca
atribución del argentino como visitante, los blaugranas están dejando escapar
una liga?. El dato así lo indica.

Vivimos en la era de la información, pero por momentos
pienso que nunca hemos estado más lejos de la verdadera sabiduría. Por tanto,
el exceso de información no debe cegarnos, desorientarnos, confundirnos ni
aturdirnos. No pensemos que el exceso de información, disponiendo de muchos
datos, dominaremos un tema, cuando lo que puede ocurrir es que los datos nos
dominen a nosotros mismos.

La realidad solo es una, la estadística aplicada al fútbol,
a un deporte que se ejecuta con las extremidades torpes, es un saber imperfecto,
siempre aproximativo. Por tanto, no nos bombardeemos con datos estadísticos que
si bien es cierto no debemos de obviar, jamás nos deben de condicionar.

Por todo ello un buen entrenador tiene que saber de fútbol,
no entender de fútbol, que parece lo mismo pero no lo es. Entender de fútbol,
entienden miles de aficionados. Debe conocer a sus jugadores, uno a uno, con
sus características físicas, tácticas y psicológicas. Estará al tanto de las
múltiples circunstancias que rodean a una competición y cada partido en
cuestión. Tomará decisiones que afectan a miles de personas, (a cada uno de sus aficionados), y que tienen un coste elevadísimo, así como combinar todas las
piezas para que el equipo funcione.

Si se gana, funciona. Si no se gana no funciona. El entrenador
será participe en las victorias, el último en ser aplaudido la mayoría de las
veces, si se vence. Y culpable directo en las derrotas, el primero en ser
despedido casi siempre.