Cada partido tiene un análisis y un desmenuzamiento de todos los componentes que participan en una confrontación tomada en su sentido más amplio y evaluada en sus momentos cruciales, mil y una preguntas que invitan a revisar lo sucedido, sabiendo que en el fútbol hay ejemplos para todas las teorías y si no se encuentran, cualquiera puede inventarse una, porque siempre los resultados son el antídoto al rendimiento si las sensaciones fueron negativas. Todo es susceptible de ser observado con espí­ritu creativo, no para quedarnos parados en una estéril crí­tica sino para alimentar nuevas posibilidades de corrección de juego en todos sus ámbitos, en todas sus facetas, en todos sus apartados y momentos.

Un análisis preocupado de los PORQUES de las cosas, no es el hecho de ver a alguien jugar de un modo o de una manera, también los aficionados en un estadio ven a ese equipo desenvolverse en el campo de juego conforme a unos sistemas que comprenden fácilmente, sino el hecho de preguntarse las razones últimas de esos movimientos puestos en acción conforme a un estilo peculiar de interpretar el fútbol.

Este es el análisis concienzudo, inteligente, dinámico, que contradice la visión superficial del fútbol, tampoco debemos confundir o identificar la verdad de una observación, la nuestra, con la realidad competitiva, la valoración que nosotros introducimos en el juicio sobre la conducta de los jugadores que hemos analizado puede no ser cierta en términos absolutos.

Tan importante es el análisis como la interpretación adecuada, lo primero es laborioso, pero lo segundo, tremendamente costoso, supuestamente conocemos lo sucedido, encontramos los porqués y ahora interpretamos, nos interpretamos a nosotros mismos como responsables indirectos de lo acontecido, aunque la opinión pública piense lo contrario.

La evaluación debe ser; Un análisis en primera persona de cuantas cosas hayan sucedido en el partido anterior, para que esas conclusiones a las que llegó el análisis no quedan muertas y vayan a saco roto. Para intentar aplicar un remedio se necesita un análisis y su posterior correcta interpretación, nada debe pasar desapercibido, pero tan importante es desmenuzar, como interpretar, solo de este modo podremos aplicar la solución adecuada, no es suficiente con el correcto diagnóstico, que no es poco, pero  insuficiente, se necesita aplicar el remedio para corregir, subsanar lo que no deseas que se vuelva a repetir ni por supuesto, premiar como bueno, algo que no es bueno, que es casual y dañino para todos, porque no se puede endiosar lo inmerecido porque existe mucho riesgo interpretando incorrectamente lo que se está evaluando, simplemente porque se ha ganado sin tasar correctamente el funcionamiento del equipo ya que esto será muy peligroso en el medio plazo.

Conozco este juego, y sé que se puede ganar de muchas maneras, y si lo haces, parece que ya no necesites buscar las razones, ya se encargarán los demás de buscar una teoría. Pero uno siempre tiene que evaluar no solo el resultado, sino el estilo, rendimiento y las llegadas al área de ambos equipos que luchan y por supuesto, como funcionan estos apartados entre ellos.

Aunque reconozco que al final siempre estás en manos de los artistas que supuestamente conocen su papel y lo interpretan, le dan forma viva, lo ajustan a su particular concepción de ver las cosas en escena. El futbolista es intérprete siempre del papel que le toca jugar dentro del equipo, a partir de que el balón comienza rodar ya todo se aleja de nuestro control, hasta que termine el partido para que volvamos a analizar e interpretar.