Desde que comienza a rodar el balón en cada jornada, el futbolista comienza a tirar de memoria de todo lo que adquirió en el banco de pruebas de cada entrenamiento en función del estilo de juego diseñado y a usar sus destrezas en todas sus acciones, en cualquiera de las fases de juego, para dar respuestas idóneas a las necesidades requeridas en cada instante.

Esto es de manera constante y sucesiva, reclamando de su memoria de manera consciente o inconsciente los conocimientos y habilidades para ser eficaz y superar las diferentes dificultades que plantea el rival. Por lo tanto, el papel de la memoria en el aprendizaje y su optimización en el juego es de gran relevancia para tener éxito en la competición, después evidentemente se necesitan buenos futbolistas con buenas destrezas, que sean capaces de rendir aunque tengan un mal día demostrando pasión, sacrificio y esfuerzo por el triunfo.

La memoria es tan importante en ese juego que es imposible alcanzar lo que uno desea sin su colaboración. Porque ella está relacionada con el almacenamiento y la recuperación de la información que se trata de plasmar, y que necesita estar debidamente mecanizada y automatizada en los diferentes escenarios simuladores de las situaciones reales de juego que nos van a plantear los diferentes “enemigos” de cada jornada.

De ahí que retener y olvidar sean las dos caras de un mismo fenómeno. Por tanto, lo que se necesita  es que se busque por parte del entrenador, mediante los entrenamientos, que la idea se plasme, se mantenga y se retenga en su memoria, para que las respuestas de juego con las destrezas individuales nos conduzcan por el camino deseado y correcto para ir alcanzando la victoria semanal.

No obvio que en muchas ocasiones, existen dificultades para que el futbolista recuerde lo que debe hacer o como debe hacerlo, es decir, olvida parte de la secuencia o información necesaria para producir la respuesta correcta, aunque en el ámbito del modelo de juego puede ser que esté sobre-aprendido en teoría, mecanizado debidamente y debería estar más resistente al olvido. A pesar de ello, los entrenadores debemos de  conocer las complejidades que tienen que vencer nuestros jugadores para mostrarlas en muchos momentos del juego y de la competición.

Siempre retener, hace referencia a la persistencia  de las necesidades de los roles individuales, grupales y colectivos en función de un modelo de juego y de un rival, por eso se necesita ser obstinado y que no haya ausencia de practica rutinaria para el mantenimiento de la información y con esto y sus capacidades futbolistas hacer frente a cada rival en cada momento del juego de cada partido de cada semana y  de cada mes.

Siempre hay que repetir, ser rutinario y creativo; estos fenómenos deben ir acompañados sin perder su esencia, buscar que se cumpla lo que uno persigue, que los parámetros de juego que uno desea plantear como entrenador tengan más posibilidades de que sucedan con asiduidad. Hay que trabajar para que el fenómeno del olvido esté lo más ausente  posible y consolidar la memoria del futbolista para  dar respuesta a las diferentes misiones optimas que necesita para responder a las vicisitudes del juego con éxito.

Siempre, el tiempo pasa y la información se desvanece, “SIEMPRE”. Es muy difícil disponer de ella, siempre aparece el olvido y la interferencia, de ahí que sea muy difícil disponer de ella. Esta memoria no es un almacén de las informaciones que los futbolistas han cosechado y organizado a lo largo de su vida y que habían acumulado como si una biblioteca se tratase. El entrenamiento de esta memoria es imprescindible para que el futbolista gestione sus conocimientos y habilidades, si no lo hacemos; viviremos “SIEMPRE”, simplemente del día que tengan ellos y su talento.