¿Y después de perder ese gran partido que sucede?. Después de ese desencanto, de ese desengaño, de esa gran desilusión que nunca justifica nuestro malestar ni nuestro sufrimiento, porque lo único que conseguimos, si optamos por ese camino es hundirnos cada vez más en esas vivencias tan negativas. En un mundo en el que son más persuasivas dos personas pesimistas que veinte optimistas, dos personas que lo ven todo negro contagian al resto con una facilidad digna de los mejores lideres.

Estos eran mis temores si no llegamos a superar el Sestao en la eliminatoria directa de ascenso. ¿Qué me encontraría en la semana posterior?. Porque la competición continua, la guerra no habría terminado y las secuelas del golpe de la derrota. ¿Que dimensión tendrían en cada uno de los jugadores?.

Los seres humanos somos complejos, nos sorprendemos dándole vueltas a hechos o situaciones que ya han pasado, algunas veces a cosas que han sucedido hace tiempo. No estoy diciendo que no sea necesario analizar nuestro rendimiento anterior, nuestra conducta o las circunstancias en que se desarrollaron los acontecimientos sucedidos en el partido fallido. Pero si lo hacemos bien y con objetividad, será suficiente con que este ejercicio lo hagamos una vez y extraigamos las enseñanzas oportunas; lo contraproducente es que nos pasemos horas y horas, a veces días y días lamentándonos reiteradamente.

Después del paso de los años y de mis experiencias identifico que los acontecimientos siempre se repiten, cuando sucede algo siempre pienso: “aquello ya lo viví”. Bien es cierto que si aprendiéramos de los acontecimientos anteriores, no cometeríamos los mismos errores, y en gran medida nos equivocaríamos bastante menos los entrenadores y los jugadores.

El fútbol es extraño y complejo, digo esto porque difícilmente aprendemos de los errores, en este saco incluyo a los dirigentes, la historia lo demuestra constantemente. Existe el dicho popular de que el sentido común es menos común de los sentidos, pero sin duda es el que más deberíamos desarrollar.

Si ya nos cuesta aprender de nuestras propias experiencias y vivencias, como vamos a conseguir que los jugadores interioricen y hagan suyas enseñanzas o experiencias de otras personas, entre las que me incluyo por ser entrenador. Observo constantemente a jugadores cometiendo los mismos errores, como si nunca pensarán en lo que han hecho anteriormente, de este modo, no hay manera de aprender e interiorizar casi nada.

A veces pienso:” cuanta energía y tiempo malgastado” cuanto derroche, por no aprender de los momentos anteriores, de los años vividos y de los partido perdidos, que pena de años de fútbol, de experiencias pasadas, de acontecimientos ocurridos. Que pasaron de largo sin darnos cuenta, eso es lo triste, sin apenas enterarnos como unos maduros inexpertos.