A medida que voy haciendo camino en mi profesión, voy adquiriendo experiencias, conocimientos, aprendizajes, caídas, obstáculos. Todo esto hace que intente construir una especie de “caja de herramientas”, trato de utilizarla en todo momento de manera consciente o inconsciente casi siempre en los malos momentos. Al final este “kit” es de cosecha propia, ya que es un cúmulo de lo que llevo vivido como entrenador hasta ahora.

Esta “caja de herramientas” me ayuda a tomar decisiones, reflexionar, evaluar escenarios de todo tipo, futuros y presentes, hace que recuerde el pasado con aciertos y desaciertos pero fundamentalmente influye de una manera directa cuando llega el momento de cambiar para encontrar mejores resultados.

A mí me gusta  como a los demás entrenadores  sentir que estamos evolucionando, porque cuando sucede esto, la persona se siente a gusto, plena, está dispuesta, las posibilidades de explotar nuestro  potencial aumenta de forma considerable y sobretodo nos sentimos útiles e importantes, tanto para nosotros como para quienes nos rodean en el  equipo.

Pero a la mayoría de los entrenadores, por no decir todos, nos cuesta muchísimo trabajo tomar vuelo y ganar perspectiva para abandonar lo conocido para volar hacia otras experiencias gratificantes que nos permitirán crecer y acercarnos aún más a lo que quiere cada uno, nos cuesta transformarnos; a mí me cuesta, pero lo hice más de una vez  y lo volveré a hacer.

Y… ¿por qué cuesta esto de ganar perspectiva, transformarte  y tomar vuelo?, por algo muy simple  pero que a la vez es un lastre muy pesado, permanente y molesto que se tiene que cargar  a diario; nuestras creencias limitantes. Este actor que parece muy secundario, siempre cobra un enorme protagonismo en cada momento que uno tiene que tomar decisiones o bien cuando nos encontramos haciendo el camino hacia un objetivo o una meta.

Se presentan disfrazadas, de pensamientos o de resultados, pero en todos los casos lo que crean es una necesidad de no desapegarnos de ellas,  nos generan inseguridad, dudas y excesivo miedo. Un disfraz que adoptan estas creencias es el de  estar presente  cuando tenemos que desarrollar un plan, y la máscara con la que se presentan, es en hacernos vivir pensando y obsesionarnos con el resultado más que en el proceso, y la consecuencia  de esto, es que nos descentramos del momento, de lo que tenemos que hacer y esto trae el resultado de equivocarnos, perder la paciencia, ponernos ansiosos porque el resultado esperado no llega, perdemos el control emocional y finalmente nos equivocamos en el plan que deseábamos trazar.

Cada día como entrenador se me presentan  retos, obstáculos, dificultades y ante todo esto tengo que optar por una actitud, posicionarme desde diferentes perspectivas, reflexionar, opinar a veces con conocimiento y otras desde lo que creo. Enfrentarme a situaciones tanto esperadas como no y esto  hace que tome una actitud a la hora de resolver conflictos, esto es vital porque es lo único que puedo controlar en mi profesión, ya que esto depende de uno mismo.

Todo lo que me rodea no puedo controlarlo en su totalidad, el entorno, la opinión pública etc. Habrá algunas cosas que más y otras menos pero su ciento por ciento nunca, pero lo que si puedo controlar completamente, es como me comporto ante ello, mi actitud.

Esta situación emerge  cuando tenemos un problema, un reto, una adversidad o un obstáculo, su resolución o salto de nivel dependerá de la ACTITUD que tomes o mejor dicho desde que perspectiva te sitúes. Cuando perdemos un partido o entremos en una mala racha la perspectiva que predomina es del “¿POR QUE?, cuando sucede algo suelen preguntarse eso, “¿qué ha sucedido?” y “¿por qué ha pasado?”, lo cual es necesario saberlo pero el problema radica en no quedarse anclados en ese punto mucho tiempo, reflexionando, teorizando, haciendo hipótesis, jugando con que si se hubiera hecho tal cosa, lo otro, aquello y a su vez se juzga a todo el mundo.

Lo verdaderamente importante es buscar y crear el cómo resolverlo y esta perspectiva es la más difícil, laboriosa y trabajosa de lograr, por eso destacan las personas que consiguen objetivos de las que no, porque las primeras están constantemente con la ACTITUD de crear y aplicar el “como”, y avanzan en cada paso en cada momento en cada día y nunca se quedan en el mismo lugar

Cuando un entrenador comienza a centrar su ACTITUD a vivir desde el “como”, ha creado para su profesión una auténtica ventaja. Pero claro llegar ahí tiene su recorrido y su trabajo, porque se debe aprender mediante un intenso y aplicado trabajo interior, que las condiciones perfectas no existen, a que no hay nada seguro en esta profesión, a que cuando tomas decisiones, creas o pones en marcha algo en el que puedes equivocarte, caerte o que no salga como pretendías.

Y este es el punto más importante, cuando vives desde la perspectiva de buscar y crear el “cómo hacerlo”,  que te salga mal el plan a la primera servirá para descubrir lo que hace falta mejorar para que el siguiente intento salga mejor y así hasta encontrar el punto adecuado. Podrás ir a muchos congresos, muchas charlas a que te den la fórmula del éxito, podrás preguntar a muchos entrenadores cómo se hace, tendrás miles de conocimientos sobre cómo hacer las cosas pero si tu mente no adopta la ACTITUD de crear y aplicar el “cómo hacerlo”, todo lo demás te será inútil. Nuestros conocimientos están para ser experimentados en el momento que los necesitemos, así hasta el final de nuestro recorrido profesional para evitar oxidarte.